Adictos a las redes sociales ¿A qué se debe?

Actualmente las redes sociales poseen una absoluta pregnancia en la vida cotidiana de importante parte de los seres humanos.

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Durante el día, es posible que una persona “chequee” más de 20 veces su cuenta de Facebook, TwitterInstagram.

Los smartphones ayudan a que su frecuencia de uso progrese cada vez más. Ya que con tan sólo “clickear” en el ícono de cualquiera de ellas se podrá acceder rápidamente a un tipo de información que por lo general suele entretener tanto.

¿De qué manera se explica esa determinada especie de compulsión completamente irrefrenable al “escroleo” que presentan las redes sociales?

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Un estudio llevado a cabo por especialistas en neurociencia de la Universidad de California en Los Ángeles permite comprobar una posible respuesta a este comportamiento.

Durante los momentos de descanso, el cerebro humano está predispuesto al intercambio social. De esta manera en cada situación de ocio manejaría una fuerza inconsciente que excitaría el uso de las redes sociales.

El cerebro posee un sistema que aparentemente pareciera predisponernos a sociabilizar durante nuestros ratos libres, la naturaleza social del cerebro humano se encuentra basada principalmente en la propia biología.

En determinado sentido, encontrarse presente en las redes sociales permite saber qué pasa en la vida de quienes nos importan, tanto de familiares como de amigos, o bien en la de famosos o personas a las que se sigue por admiración o tal vez por interés de algún tipo, y de esta manera saciar esa búsqueda permanente de interacción con los demás.

La exploración involucró a unos 21 voluntarios que fueron presentados a 40 estímulos visuales. Con la asistencia de un aparato de resonancia magnética que efectuó un seguimiento de la actividad cerebral de los participantes, estos tuvieron que observar imágenes de personas bajo determinado entorno social. Esto los llevó a pensar en emociones ajenas. Lo que se insinuó fue que las zonas del cerebro que se impulsaban eran las mismas que utilizan durante el descanso.

Pero, mientras los participantes se encontraron expuestos a otro tipo de actividades más complejas, como por ejemplo, frente a un grupo de imágenes que simbolizaban ecuaciones matemáticas, no se percibió esa misma casualidad.

De esta manera s que las redes sociales, y principalmente Facebook, van de la mano de aquellos momentos de distracción en que el cerebro tiende a pretender descubrir la emoción ajena. Desconectándose de la propia actividad, ya sea tanto porque se halla en reposo o bien porque tiene la necesidad de querer descansar, inquiere espacios de sociabilización. Y ahí se encontrarán las redes para apaciguar ese gran deseo.

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